Empezar el Año Escolar

Cómo Empezar el Año Escolar con una Clase de Español Más Sostenible

Antes de planear para el año, pensemos en esto

Hay una pregunta que me he estado haciendo mucho últimamente: ¿Qué hace que una clase de español se sostenga durante todo el año escolar? 

No solo en agosto, cuando tenemos ideas nuevas y energía. También en noviembre, cuando el cansancio llega. En febrero, cuando algunos grupos empiezan a sentirse más difíciles. Y en mayo, cuando muchas veces no estamos disfrutando la clase, sino sobreviviendo.

La pregunta real

Antes de empezar otro año escolar, creo que vale la pena preguntarnos:

¿Qué quiero establecer desde el principio para que mi clase no dependa solamente de mi energía? ¿Qué haría posible que no tenga que planear para cada minuto de mi clase?

Porque una clase no se sostiene con actividades aisladas. Se sostiene con comunidad, rutinas, conexión, flexibilidad y contenido que tenga sentido.

Y de eso hablamos en este episodio de Growing With Proficiency en español.

Tres profes. Tres contextos. Una transformación en común.

En esta conversación hablé con tres profes maravillosas de nuestra comunidad de Growing With Proficiency The Spanish Teacher Academy: Ángela Johnson, Mariem Silva y Audrey Ramírez.

Las tres enseñan en contextos muy diferentes. Ángela enseña en high school en Atlanta, con niveles avanzados y AP. Mariem enseña en una escuela pública en New Jersey, también con varios niveles. Audrey enseña desde Kinder hasta octavo grado en una escuela católica en Indiana.

Pero aunque sus contextos son diferentes, muchas de sus respuestas apuntaron a lo mismo:

Una clase de español más sostenible no empieza con más actividades.

Empieza con una visión diferente de lo que significa enseñar una lengua.

Y esa fue una de las cosas más lindas de esta conversación: escuchar cómo lo que han aprendido en la Academia ha transformado la manera en que ven sus clases, sus estudiantes, la cultura, las rutinas y hasta su propio rol como profes.

Lo que más se repitió en la conversación

Cuando escuché sus experiencias, vi cuatro ideas muy claras:

  1. Crear comunidad y conexión desde el principio cambia la clase.
  2. La flexibilidad no es falta de estructura, es responder a los estudiantes reales que tenemos.
  3. Cuando entendemos cómo funciona la adquisición, dejamos de correr detrás de toda la gramática y hacemos espacio para contenido cultural y relevante que conecta.
  4. Las rutinas son las que nos sostienen cuando la energía baja.

Vamos a hablar de cada una.

1. Crear comunidad es esencial.

Una de las ideas más importantes de esta conversación fue esta:

Las primeras semanas del año no son solamente para explicar reglas y empezar la primera unidad. Son para crear comunidad.

Y eso es esencial.

Muchos estudiantes llegan a la clase de español con una historia previa:

“No soy bueno para los idiomas.”

“Me da pena hablar.”

“No entiendo nada.”

“Español es difícil.”

“Solo quiero pasar la clase.”

Entonces, si queremos que nuestros estudiantes estén dispuestos a escuchar, leer, interactuar y participar, primero necesitamos crear un ambiente donde sientan pertenencia, seguridad y confianza.

Comunidad, confianza y conexión

Audrey compartió que una de las cosas más importantes que se ha llevado de la Academia es precisamente esta idea:

Comunidad. Confianza. Conexión.

Y me encanta porque esas tres palabras resumen tanto de lo que necesitamos en nuestras clases.

La comunidad ayuda a que los estudiantes sientan que pertenecen.

La confianza les permite tomar riesgos sin sentir tanta vergüenza.

Y la conexión nos ayuda a verlos como personas, no solamente como estudiantes sentados frente a nosotros.

Audrey explicó que antes sus estudiantes estaban muy acostumbrados a las listas, las flashcards y las hojas de trabajo. Y claro, eso puede dar una sensación de control ya que los estudiantes están callados. Están escribiendo. Hay orden.

Pero eso no siempre significa que haya adquisición ni compromiso.

Y para Audrey, entender esto fue clave. Ella empezó a ver que sus estudiantes necesitaban algo más que memorizar palabras. Necesitaban interactuar con la lengua, interactuar entre ellos, interactuar con ella y para lograr eso había que construir confianza y  comunidad.

Estrategia 1: Preséntate como persona

Ángela compartió que en el pasado ese primer día era dedicado a las reglas y expectativas. SIn embargo, hoy eso es muy diferente.  Ella comienza el año con una presentación de ella como persona. 

Habla de quién es.

De dónde viene.

De su familia.

De su historia como inmigrante.

De lo que ha vivido aprendiendo otra lengua.

Y eso humaniza la clase.

Porque nuestros estudiantes también necesitan saber quién está frente a ellos. No solo la profe que va a enseñar español, sino la persona que va a acompañarlos durante el año.

Estrategia 2: Conoce a tus estudiantes desde el día uno

Esto lo dijeron las tres.  Necesitamos conocer quiénes son nuestros y nuestras estudiantes. No necesitamos empezar con algo complicado.

Esa primera semana podemos hacer preguntas sencillas:

¿Qué te gusta?

¿Qué no te gusta?

¿Qué haces después de la escuela?

¿Qué te preocupa de esta clase?

¿Qué necesitas de mí como profe?

Estas preguntas no son “relleno”. Son información clave que nos ayudará a tomar mejores decisiones durante el año.

Estrategia 3: Construye acuerdos con la clase

Algo que me encantó de lo que compartió Ángela fue la idea de crear un contrato con sus estudiantes.

No se trata solamente de llegar con una lista de reglas y decir: “Esto es lo que hay.”

Se trata de construir acuerdos juntos.

Cuando los estudiantes participan en la creación de esos acuerdos, hay más pertenencia y más responsabilidad.

Y después, cuando algo no está funcionando, podemos volver al contrato y decir:

“Esto fue lo que acordamos como comunidad. ¿Cómo volvemos a eso?”

Si necesitas más ideas de cómo empezar tu primera semana, acá y acá encuentras más información. 

2. La flexibilidad también es estructura

Otra idea que salió con mucha fuerza fue la flexibilidad. Pero no flexibilidad como “hago cualquier cosa y veo qué pasa”.Es la flexibilidad que viene cuando entendemos que cada grupo es diferente.

No todas las clases son iguales

Lo que funciona con una clase puede no funcionar con otra. Lo que funciona con el grupo de la mañana puede caerse completamente con el grupo de la tarde. Lo que funciona con estudiantes de octavo no necesariamente funciona con estudiantes de AP.

Y eso no significa que pasó algo negativo.  Eso simplemente refleja la naturaleza humana de una clase. 

Por eso algo que Angela, Audrey y Mariem repitieron en esta conversación es sentirse empoderadas de tomar cualquier idea o recurso o unidad que tienen en la academia y adaptarlo a sus necesidades.  

Ya que cuando entendemos los principios de adquisición y el por qué de la actividad, podemos adaptar con más seguridad.

Audrey, por ejemplo, ha tomado recursos pensados para otros niveles que hay en Creciendo y los ha adaptado para sus peques. Eso requiere claridad, pero también confianza. Y esa confianza crece cuando tienes una comunidad donde puedes preguntar, compartir, probar y volver a ajustar.

Escuchar la clase

Mariem habló de cómo ella negocia mucho con sus estudiantes.

A veces les pregunta si prefieren trabajar solos o en grupo.

A veces cambia la actividad si nota que algo está demasiado complicado.

A veces decide que lo que había planeado no es lo que ese grupo necesita ese día.

Eso no es falta de estructura.

Eso es escuchar la clase.

Ajustar sin sentir que fracasamos

Creo que esta es una de las habilidades más importantes que desarrollamos como profes:

Aprender a leer la energía del grupo. Hay días en los que podemos seguir con el plan. Hay días en los que necesitamos bajar la velocidad. Hay días en los que necesitamos un brain break.

Hay días en los que necesitamos decir:

“Ok, esto no está funcionando. Vamos a hacer otra cosa.”

Y eso está bien.

Una clase sostenible no es una clase perfecta. Una clase sostenible es una clase que puede ajustarse sin desbaratarse.

3. Cuando entendemos adquisición, dejamos de sentir que tenemos que cubrirlo todo. 

Este punto me parece enorme. Ángela compartió algo que muchas profes van a entender perfectamente. En su escuela hay un currículo y trabaja con personas que son muy de seguir el libro de texto página por página.

Y antes, ese era el camino. Pero desde que empezó en la Academia, su manera de ver el libro cambió. Ahora lo usa como una guía. No como el centro de la clase.

Y eso le permitió hacer un cambio enorme: dejar de centrar sus clases en la gramática para empezar a centrarlas en la cultura, las historias y los temas que realmente pueden conectar con la vida de sus estudiantes.

¿Qué pasó con la gramática!

Ángela lo dijo de una manera muy clara: su enfoque de la gramática cambió al 100%. Y eso no significa que la gramática desapareció. Significa que ya no es el punto de partida.

La gramática puede estar presente, claro. Pero puede estar dentro de una historia o una conversación.  Dentro de una lectura o dentro de un podcast sobre los horarios de comida de la familia hispana. 

Dentro de algo que tenga sentido para los estudiantes.

Eso cambia la clase completamente.

Porque ya no estamos diciendo:

“Hoy vamos a aprender esta estructura.”

Sino:

“Hoy vamos a hablar de algo interesante, y el idioma nos va a ayudar a entenderlo.”

Cubrir no es lo mismo que adquirir

Mariem también habló de esa presión que tantas profes sentimos especialmente cuando enseñas clases de AP o IB:

Como profes sentimos la presión de cubrir contenido. Cubrir la unidad, todas las estructuras gramaticales, las listas de vocabulario y todos los capítulos del libro.

Mariem compartió que antes sentía que tenía que hacerlo todo. Iba rápido, rápido, rápido. Y en ese ritmo no había respiro. No había conexión suficiente con los estudiantes.

Y eso es tan real.

Cuando la clase se enfoca solamente en cubrir contenido, muchas veces vamos demasiado rápido no hay espacio para más.  Sin embargo, cuando aprendemos sobre la adquisición, podemos bajar la velocidad y entendemos que los estudiantes necesitan input comprensible, repetición con propósito, contexto, conexión y tiempo.

Mucho tiempo.

Cambiar la pregunta

Cuando entendemos esto, podemos dejar de preguntarnos solamente:

“¿Cómo enseño el subjuntivo?”

Y empezar a preguntarnos:

“¿Qué necesitan mis estudiantes para comprender?”

“¿Qué tema puede generar interés?”

“¿Qué historia puede conectar?”

“¿Qué contenido cultural puede abrir una conversación?”

“¿Qué lenguaje necesitan para entender y participar?”

Ese cambio es poderoso. Porque entonces el español deja de ser una lista de cosas que hay que memorizar y se convierte en una herramienta para explorar el mundo.

4. El contenido culturalmente relevante sostiene la comunicación

Una de las cosas que más me gusta de una clase basada en adquisición es que la cultura no tiene que ser un extra.

No es algo que hacemos el viernes si sobra tiempo.

No es una diapositiva bonita al final de la unidad.

No es solo una celebración aislada.

La cultura puede ser el centro de la comunicación.

Cultura como contenido, no como decoración

Mariem compartió algo que me encantó.

Ella dijo que no quería enseñar la cultura como muchas veces aparece en los libros: un pedacito pequeño en una esquina diciendo algo sobre Latinoamérica, España o Chile.

Ella quería una conexión real con la cultura. Y no solo que los estudiantes aprendieran sobre cultura, sino que pudieran conectarla con ellos mismos.

Eso es exactamente lo que ha logrado con unidades de Creciendo como en la que habló con sus clases sobre la moda rápida y el Desierto de Atacama. Esto causó una importante reflexión en sus estudiantes al mirar las etiquetas de su ropa y descubrir que el poliéster estaba presente en casi todas de ellas. 

Cuando podemos crear estas lecciones, la cultura realmente enriquece y permite que nuestros estudiantes se vean reflejados en estas experiencias. 

Los recursos también cambian la posibilidad

Una cosa es decir: “Quiero enseñar con cultura.” Y otra cosa es tener recursos culturalmente ricos, comprensibles y listos para adaptar.

Ángela mencionó cómo ahora centra más sus clases en la parte cultural y en temas que se pueden relacionar con la vida de sus estudiantes usando artículos de Panorama Cultural y las unidades de Creciendo. 

Audrey compartió que una de las cosas que más le ha ayudado en la Academia es aprender a presentar la cultura de una forma más simple pero auténtica a sus estudiantes de primaria.  Por ejemplo, puede hablar con ellos sobre la Mariposa Monarca o la piñata pero también usar unidades divertidas como Lucía la malcriada.  Todos estos materiales le han ayudado muchísimo porque puede adaptarlos a sus estudiantes y minimizar su preparación.

Y eso es importante.

Porque no se trata de hacer más trabajo.

Se trata de tener mejores herramientas para hacer el trabajo más claro, más intencional y más sostenible.

5. Las rutinas son las que nos sostienen cuando la energía baja

Finalmente, hablamos de rutinas.

Y esto es clave porque una clase no se sostiene con novedad constante. Yo sé que como profes muchas veces queremos probar cosas nuevas.

Vemos una estrategia en una conferencia, una idea en Instagram, una actividad en un entrenamiento y pensamos:

“¡Tengo que hacer esto mañana!”

Y a veces sí. A veces funciona increíble.

Pero muchas veces, lo que realmente sostiene la clase no es lo nuevo.

Es lo consistente.

Las rutinas bajan la carga mental

Las rutinas crean seguridad.

Para nosotros y para nuestros estudiantes.

Cuando los estudiantes saben qué esperar, baja la ansiedad.

Cuando nosotros no tenemos que explicar todo desde cero todos los días, baja nuestra carga mental.

Y cuando una rutina ya está establecida, podemos usarla para traer más input, más cultura, más conversación y más conexión.

Rutina favorita: Lectura libre

Mariem compartió que empieza sus clases con lectura libre voluntaria, o Free Choice Reading.

Para sus estudiantes, esta rutina se convirtió en una manera de entrar a la clase con calma.

Y me encantó cómo lo explicó, porque muchas veces los estudiantes llegan de otra clase con demasiado ruido, demasiada información o demasiada energía.

Esos minutos de lectura les permiten respirar, enfocarse y prepararse para lo que viene.

A veces una rutina sencilla puede cambiar completamente el tono de la clase.

Rutina favorita: Brain breaks

Mariem y Ángela hablaron de los brain breaks como una de esas herramientas que les salva la vida.

Cuando algo no está funcionando, cuando los estudiantes están cansados, cuando la energía está muy baja o demasiado alta, un descansito mental puede regular al grupo.

Y no tiene que ser complicado.

Puede ser movimiento.

Puede ser un juego rápido.

Puede ser una pausa activa.

Puede ser algo que nos permita resetear para volver a la comunicación.

Rutina favorita: Lectura con semáforo

Ángela compartió una estrategia muy práctica que precisamente aprendió de Bertha Delgadillo en una de nuestras sesiones en la Academia: la lectura con semáforo.

Los estudiantes leen un texto y subrayan:

Verde: lo que entienden bien.

Amarillo: lo que entienden más o menos.

Rojo: lo que no entienden todavía.

Después comparan con otra persona y se ayudan.

Esta estrategia es poderosa porque nos da información real.

No tenemos que adivinar si comprendieron.

Lo vemos.

Y también les da a los estudiantes una forma segura de decir:

“Esto todavía no lo entiendo.”

Eso baja el filtro afectivo y abre espacio para colaboración.

Rutina favorita: Silent Discussion

Ángela también mencionó Silent Discussion que aprendió de Chelsea Lawrence en una de las conferencias de la academia, especialmente con sus estudiantes de AP.

Esta estrategia le ha funcionado cuando las conversaciones orales se hacen difíciles, sobre todo con estudiantes que tal vez tienen el nivel de lenguaje, pero todavía no la madurez o la confianza para sostener una conversación completa.

En una Silent Discussion, los estudiantes pueden responder por escrito, leer lo que otros escriben, reaccionar y construir conversación sin la presión inmediata de hablar frente a todos.

Y otra vez, esto nos recuerda algo importante:

La comunicación no siempre tiene que verse igual.

A veces hablar es comunicación.

A veces escribir también.

A veces leer y responder también.

Lo importante es que haya significado, interacción y comprensión.

Rutina favorita: Calendar Talk

Ángela también mencionó Calendar Talk como una rutina esencial para empezar su clase.

Y me encantó porque muchas veces una rutina puede parecer simple, pero cuando la sostenemos, se vuelve una fuente increíble de input.

Calendar Talk puede cambiar según el día.

Un cumpleaños.

Un partido.

El clima.

Un evento de la escuela.

Una fecha cultural.

Una noticia.

Algo que pasó en la clase.

La estructura se mantiene, pero el contenido puede variar.

Y eso es lo que hace que una rutina sea sostenible: no tenemos que inventarla todos los días, pero sí podemos ajustarla para que siga viva.

La pregunta no es “¿qué actividad hago?”

Creo que una de las grandes conclusiones de esta conversación es que empezar bien el año no se trata de tener la actividad perfecta para el primer día.

La pregunta más importante no es:

“¿Qué actividad hago?”

La pregunta es:

“¿Qué estructura me va a sostener?”

Porque si los cimientos están claros, podemos agregar estrategias nuevas, probar ideas, ajustar, hacer juegos, entrevistas, historias, lecturas, Gallery Walks, discusiones y proyectos.

Pero si los cimientos no están, todo se vuelve más difícil.

Lo que realmente sostiene una clase

Una clase de español más sostenible necesita un sistema que te ayude a construir comunidad, confianza y conexiones todos los días.  Un sistema que te de la rutina pero que sea lo suficientemente flexible para ajustarla a las necesidades de tus estudiantes. Y también necesitamos una comunidad profesional. 

Una de las cosas que más me emociona de la Academia es ver cómo profes como Ángela, Mariem y Audrey no solo consumen recursos sino que los adaptan y los llevan a sus contextos.  Me encanta ver que no solo son los estudiantes tomando riesgos sino los y las profes tomando riesgos pues saben que siempre hay un red, una comunidad de profes que les apoyan. 

Mariem lo dijo de una manera muy linda. La Academia le dio confianza para tomar riesgos que antes no imaginaba tomar: presentar, compartir su crecimiento profesional, participar en conversaciones como esta y empezar a verse como una profe que también tiene mucho que aportar.

Y eso para mí es el corazón de este trabajo.

No se trata solo de tener más recursos.

Se trata de sentirnos más claras, más acompañadas y más capaces de tomar decisiones para nuestras clases.

¿Quieres planear un comienzo de año más sostenible?

Si estás leyendo esto y pensando:

“Sí, Claudia. Eso es lo que necesito.”

Entonces quiero invitarte a mi taller gratuito en vivo. 

Cómo empezar el año con una clase de español más comprensible, comunicativa y sostenible

En este taller vamos a hablar precisamente de cómo establecer las bases desde el principio para que tu clase no dependa solamente de tu energía.

Vamos a hablar de comunidad, rutinas, expectativas, input comprensible, cultura y estructura.

Porque no se trata de hacer más.

Se trata de hacer lo que realmente sostiene tu clase.

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El taller tendrá lugar en vivo vía Zoom el 16 de julio y el 18 de julio.  Escoge la fecha y reserva tu lugar acá. 

¿Quieres seguir creciendo con acompañamiento?

Si quieres seguir recibiendo acompañamiento, estrategias y recursos para transformar tu clase de español desde la adquisición, también te invito a unirte a la lista de espera de Growing With Proficiency: The Spanish Teacher Academy.

La Academia es un espacio para profes de español que quieren enseñar de una manera más comprensible, comunicativa, cultural y sostenible, sin sentirse solas en el proceso.

Y si la Academia está cerrada cuando leas esto, puedes unirte a la lista de espera para recibir la información cuando abramos nuevamente.

👉 Únete a la lista de espera de la Academia aquí: growingwithproficiency.com/academy

Porque de verdad, profe, podemos construir clases más humanas, más comunicativas y más sostenibles.

Poquito a poquito.

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