Hace unas semanas terminé de leer las encuestas de fin de año de mis estudiantes. Si tú también haces encuestas, sabes exactamente de lo que hablo.
Hay comentarios que te hacen sentir mucho orgullo, pero hay otros que te obligan a reflexionar. Este año una de las áreas en las que más aprendí fue la del comportamiento de mis estudiantes.
Este año no fue el más difícil para mí. Por el contrario, tuve grandes satisfacciones y en general mis estudiantes crecieron muchísimo en su competencia lingüística. Sin embargo, hubo algunos desafíos que me obligaron a reflexionar sobre algunos hábitos que había desarrollado en el pasado específicamente en cuanto a comportamiento.
Después de pensar y reflexionar, identifiqué tres lecciones que aprendí y tres cambios que haré para el próximo año. Estas reflexiones las hago cada año, y si tú las quieres hacer, puedes bajar acá el cuaderno de trabajo de reflexiones que creé y hacer copia de mi encuesta.
Lección #1: Las relaciones reducen problemas, pero no enseñan habilidades
Durante años he hablado sobre la importancia de construir relaciones con nuestros estudiantes. Y sigo creyendo profundamente en eso.
Los estudiantes necesitan sentirse vistos. Necesitan sentirse valorados. Necesitan saber que pertenecen.
Muchas de las actividades que hago en clase como la entrevista al estudiante estrella tienen precisamente ese objetivo.
- Crear confianza.
- Crear comunidad.
- Crear conexiones.
Y sinceramente creo que esa ha sido una de mis fortalezas como docente.
Sin embargo, este año aprendí algo importante.
“Las relaciones ayudan. Las relaciones previenen muchos problemas. Pero las relaciones no enseñan habilidades y las relaciones no reemplazan claridad y consistencia de expectativas y de consecuencias.”
Un estudiante puede sentirse profundamente conectado contigo y aun así interrumpir constantemente.
Puede apreciarte muchísimo y aun así tener dificultades para escuchar.
Puede disfrutar tu clase y aun así no saber cómo participar en una conversación.
Creo que durante mucho tiempo pensé que modelando las actividades y con el apoyo de la cultura de la clase, esas habilidades se iban a construir. Pero no siempre pasa.
Lo que voy a cambiar
Por eso, en el próximo año continuaré invirtiendo en relaciones y creando comunidad. Pero voy a dejar de asumir que porque existe una buena relación, esas habilidades de interacción se desarrollarán por sí solas.
El próximo año será muy intencional al enseñar explícitamente cómo quiero que mis estudiantes participen en cada actividad. Voy a modelarlas. Voy a practicarlas.
Porque las relaciones crean el contexto para aprender, pero las habilidades también necesitan enseñanza.
Lección #2: La claridad de expectativas y consecuencias es importante, pero sin consistencia pierde su efecto
Si algo no faltaba en mi clase este año era claridad. Mis estudiantes conocían las expectativas, las rutinas, y los procedimientos. Mis estudiantes sabían cómo funcionaba la clase, porque les expliqué en la lección que hago sobre adquisición de la lengua. Y también conocían las consecuencias.
Durante años he utilizado una escalera de consecuencias bastante clara.
- Empiezo reforzando comportamientos positivos.
- Utilizo pausas y silencio para lograr la atención de mis estudiantes.
- Utilizo proximidad física.
- Recuerdo expectativas.
- Cambio asientos cuando es necesario.
- Tengo conversaciones privadas.
- Contacto familias.
- Y, cuando corresponde, utilizo consecuencias más formales.
La estructura existía. Las expectativas existían.Las consecuencias existían.
Entonces, ¿por qué seguían apareciendo algunos comportamientos?
Porque aprendí algo que fue difícil admitir. La claridad no es suficiente. La consistencia es igual de importante.
Muchas veces yo llegaba hasta los primeros escalones de esa escalera de consecuencias. Pero cuando no funcionaban, dudaba. Intentaba convencer. Intentaba razonar. Intentaba dar una oportunidad más.
Eso pasaba no porque no creyera en las consecuencias, sino porque quería preservar la relación. Quería evitar conflictos y ser comprensiva.
Pero los estudiantes no aprenden solamente de lo que decimos. También aprenden de lo que hacemos consistentemente.
Y cuando la respuesta del adulto deja de ser predecible, las expectativas pierden fuerza.
Lo que voy a cambiar
No voy a cambiar mis expectativas ni mi escalera de consecuencias.
Tampoco voy a dejar de reforzar comportamientos positivos. De hecho, eso sigue siendo una de las herramientas más poderosas que tengo.
Lo que sí voy a cambiar es mi consistencia.
Voy a confiar más en los sistemas que ya existen.
Voy a tener consistencia al aplicar la escalera. Y voy a recordar algo que aprendí este año: La consistencia no daña las relaciones. La consistencia fortalece las relaciones.
Lección #3: No todos los estudiantes tienen las mismas habilidades de interacción
Esta fue probablemente la reflexión más importante del año y ya mencioné algo en mi lección 1.
Durante mucho tiempo asumí que si los estudiantes eran sociables, participativos y amigables, entonces sabían interactuar en el ámbito de la clase.
Asumí que sabían escuchar, esperar turnos.
Asumí que sabían construir sobre las ideas de otros.
Asumí que sabían cómo regresar rápidamente a una actividad después de una interacción social.
Y diseñaba actividades basándome en esa idea.
Este año me di cuenta de que estaba equivocada. Muchos de los comportamientos que observaba no eran problemas de actitud. Eran problemas de habilidad.
Algunos estudiantes tenían dificultades para escuchar sin interrumpir.
Otros tenían dificultades para mantenerse enfocados.
Otros no sabían cómo responder a una idea.
Otros no sabían cómo volver rápidamente a la tarea.
Y eso cambió completamente mi perspectiva.
Porque cuando veo un problema como una falta de habilidad, mi respuesta cambia.
Ya no pienso: “¿Por qué está haciendo esto?”
Empiezo a preguntarme: “¿Le he enseñado cómo hacerlo?”
Lo que voy a cambiar
Voy a estructurar mucho más las interacciones durante el primer trimestre. Voy a modelar cómo escuchar. Voy a modelar aún más cómo responder. Voy a modelar cómo participar en parejas. Voy a modelar cómo trabajar en grupos.
Voy a enseñar explícitamente las habilidades que muchas veces damos por sentadas y cuando no se cumpla la expectativa, voy a parar y en ese momento voy a dar la oportunidad de volverlo a hacer.
Después de estas instrucciones explícitas iniciales, volveré a recordar y seguiré mi sistema de consecuencias.
La gran reflexión que me llevo
Si tuviera que resumir este año en una sola frase sería esta:
Una cultura de clase fuerte no se construye únicamente con relaciones. Tampoco únicamente con claridad y consistencia. Y tampoco únicamente con estructura.
Se construye cuando combinamos conexión, claridad, consistencia y enseñanza explícita de habilidades.
El próximo año seguiré apostando por las relaciones. Seguiré apostando por la empatía. Seguiré apostando por el refuerzo positivo.
Pero voy a ser mucho más intencional enseñando habilidades, manteniendo expectativas y utilizando consistentemente los sistemas que ya existen en mi clase.
Y quizás la pregunta más importante que me llevo para el próximo año es esta:
En lugar de preguntarme qué está mal con mis estudiantes, quiero seguir preguntándome:
¿Qué necesita este grupo para tener éxito?
Porque cada año la respuesta cambia.
Y creo que esa disposición a observar, ajustar y aprender sigue siendo una de las habilidades más importantes que podemos desarrollar como docentes.
Y ahora te toca a ti
Incluso en los años más difíciles, siempre hay espacio para crecer. 💛
Espero que estas reflexiones te animen a hacer las tuyas. A veces las lecciones más valiosas no vienen de lo que salió perfecto, sino de esos momentos que nos obligan a detenernos, observar y ajustar nuestra práctica.
¿Alguna de estas reflexiones resonó contigo? Déjame saber.
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